Vivimos días verdaderamente emocionantes para los arqueólogos y para ello es fundamental echar la vista atrás de cómo se ha llegado al momento presente en distintos aspectos. Comunmente, se considera la historia de la arqueología como la historia de los grandes descubrimientos: la Tumba de Tutankhamon en Egipto, las ciudades perdidas de los mayas en Egipto, las cuevas pintadas de la Antigua Edad de Piedra, como Lascaux en Francia, o los restos de nuestros antepasados sepultados en la Garganta de Olduvai (Tanzania). Pero, es mucho más que esto, es la historia de cómo hemos llegado a mirar la evidencia material del pasado humano con ojos nuevos y con nuevos métodos. Es importante recordar que hace tan sólo 150 años, las personas más cultas creían que el mundo había sido creado poco milenios antes (en el año 4004 a.C., según la interpretación bíblica vigente en ese momento) y que todo lo que se podía conocer del pasado más remoto debía buscarse en los textos supervivientes de los prmeros ...
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